Evidentemente, hay una constante que permite que esto se integre a nosotros: cuanta más tecnología tenemos frente a los ojos, lo anterior comienza a parecernos obsoleto. Si bien, hay cosas que cubren nuestras necesidades, hay otras que lo hacen con nuestros caprichos. Un celular, por ejemplo, permite comunicarnos, pero también puede tener la función de sacar fotos o filmar. ¿Qué tan necesario es esto en nuestras vidas?
La gente siempre necesitó comunicarse, pero no siempre sacarse fotos. ¿Por qué si ahora? ¿Es acaso que necesitamos sacarnos fotos? ¿O es que queremos mostrar que podemos tener un celular último modelo así tengamos nueve años de edad?
Nosotros aceptamos la tecnología, la consumimos, la integramos a nuestras actividades diarias, y hasta llegamos a pensar que una persona que no sabe manejar una computadora es un analfabeto informático. Hoy por hoy, es casi imposible entrar a un trabajo sin tener conocimientos en informática. Y cada vez los requerimientos son mayores.
Muchas veces hemos visto que para acceder a cierta información, inscribirse en un curso, o escuchar algún programa es necesario hacerlo a través de internet. Y ahí aparecen las preguntas: ¿Y si no tengo internet? ¿O si no sé manejar internet?
Nosotros queremos que la sociedad sea más justa y sin embargo, nos olvidamos de quienes tienen una suerte diferente, quienes no tienen acceso a la tecnología o quienes no pudieron aprender a utilizarla por fácil que nos pueda parecer.
Los avances tecnológicos son buenos y necesarios... Pero ¿Para todos?